Blog de animación a la lectura del "IES Turaniana" de Roquetas de Mar en Almería
viernes, 27 de octubre de 2017
Charlas con nuestros escritores
Presentación del libro "Madre, anoche en las trincheras" de Fran Martín Milán a los alumnos de Bachillerato del IES Turaniana el miércoles 25 de octubre. Una historia bien documentada y llena de emociones y esperanzas. .
El jueves 26 los alumnos de 1º de Bachillerato pudieron escuchar en el salón de actos del Instituto a su profesor y escritor Rafael Jiménez Torres hablar sobre literatura y sobre su libro "El dolor de la palabra". Su silencio y sus preguntas revelaron un gran interés en el profundo discurso de su maestro
.
Feria del libro. 23 a 27 de octubre
Cosmin Stircescu y Saray Santiago Fernandez también nos han acompañado mostrando sus libros y dando una serie de charlas a los alumnos de Secundaria.
lunes, 26 de junio de 2017
Presentación del libro "Cuentos de lo real y lo imposible"
El pasado miércoles 21 y el jueves 22 de junio tuvo lugar la presentación del libro "Cuentos de lo real y lo imposible".
La primera presentación del miércoles se hizo en el Salón de actos de nuestro Instituto, mientras que la del jueves fue en el Castillo de Santa Ana de Roquetas de Mar.
Nos acompañaron los escritores Cosmin Stircescu y Saray Santiago Fernandez, dueños de Ediciones Arcanas, así como la concejala de educación y cultura del Ayuntamiento María Dolores Ortega.
La mesa fue presidida por la directora del IESs Turaniana Inés Maravillas Cayuela Perez acompañada por la coordinadora del proyecto en el centro Marisa Molina Caba.
Los dos actos fueron amenizado por numerosas actuaciones musicales organizadas por la profesora de música Fuen Sáez.
Los alumnos escritores e ilustrador del libro fueron subiendo para explicar un poco su cuento, lo que había supuesto esta experiencia para ellos así como sus fuentes de inspiración.
Fueron unos días memorables, llenos de emociones, en los que música y literatura se dieron la mano ante la comunidad educativa de nuestro Instituto.
martes, 6 de junio de 2017
lunes, 5 de junio de 2017
Kamishibai en la biblioteca
Los alumnos de 2º de ESO han preparado dibujos, texto, imagen y sonido para escenificar la leyenda del poeta romántico Gustavo Adolfo Bécquer. Utilizando la técnica de pequeño teatro japonés "kamishibai", han deleitado a sus compañeros con la lectura de esta breve historia y nos han puesto la piel de gallina a todos.
Una bonita actividad desarrollada por la profesora de lengua Laura Ferrer que ha terminado con la lectura de poemas del autor.
Una bonita actividad desarrollada por la profesora de lengua Laura Ferrer que ha terminado con la lectura de poemas del autor.
Premio en el VI Certamen "Mujeres y letras"
EL EXTRAÑO
María Mañas Sáez
1º ESO
Decían de él que era una persona extraña y metida en su mundo. Nadie sabía qué o quién era antes de aparecer en nuestra pequeña y tranquila ciudad. No se relacionaba con casi nadie, solo con sus pocos compañeros de trabajo con los que apenas compartía unas pocas palabras. Por ello estaban sorprendidos por su manera de ser. No era huraño pero tampoco era la persona que todos desearíamos invitar a una fiesta. Sus compañeros al principio intentaron que se uniera a ellos y que saliera de fiesta y conociera a las personas de la ciudad. Él siempre se negaba con educación. Comprendieron que no tenían nada que hacer para sacarlo de su trabajo y de su casa y finalmente lo ignoraron como él hacía con ellos.
Se hacía llamar Frank. Todos sabíamos que ese no era su nombre real y que nunca nos diría cual era.
Siempre vestía de negro. Al principio creímos que era porque estaba de luto, pero después de dos años supimos que era porque le gustaba pasar desapercibido.
Cuando no estaba en el trabajo, se quedaba encerrado en su casa. Precisamente en su despacho, escribiendo. ¿Por qué lo sé? Yo era su vecino y lo oía teclear una vieja máquina de escribir horas y horas sin cansarse. Me gustaba observarlo pues era una delicia ver cuánto trabajaba y cómo extrañamente, disfrutaba.
Trabajaba para el periódico de la ciudad, periódico que yo compraba para leer y disfrutar de su prosa, sintiendo que escribía su crónica diaria solo para mí. Era un gran seguidor suyo y me parece que tenía muchos más. Pero no lo reconocían para que nadie pensara que les gustaba lo que hacia esa extraña y misteriosa persona.
No sé como llegó a esta ciudad pero éste no era un lugar para alguien como él. Era un auténtico artista y por ello decidí espiarlo. Me convertí más o menos en su sombra. Me moría de ganas de preguntarle cómo y por qué había llegado a nuestra pequeña ciudad, cómo alguien con semejante talento podía seguir allí… En fin, quería saber todo sobre su vida.
Empecé a obsesionarme y a imaginarme historias oscuras y cada vez más locas sobre él. Por ejemplo, llegué a pensar que una sola persona no podía escribir así de bien, que tendría a alguien para que escribiera para él y que se escondía en nuestra ciudad para escapar de las autoridades. Ya sé que suena a locura pero en ese momento realmente lo pensé.
Un día llamé a su casa y… me abrió. E increíblemente me invitó a pasar. Le pregunté todas mis dudas y me quedé bastante impresionado cuando me confirmó que efectivamente se hacía pasar por una persona que no era, pero no me quiso contar nada más y me despidió amablemente.
Pasó el tiempo y él se mudó a otra ciudad y triunfó como en el pueblo no lo hubiera hecho.
Esta historia podría terminar así y solo sería una historia más de no ser por qué muchos años después y de manera accidental descubrí que el hombre que tanto había admirado en la sombra era en realidad una mujer. Una mujer que tuvo que hacerse pasar por quien no era para poder triunfar en un mundo de hombres.
Este relato de ficción está dedicado a todas las mujeres que a lo largo de la historia pudieron triunfar y no se les permitió.
lunes, 29 de mayo de 2017
Premio en el VI Certamen literario "Mujeres y Letras"
Mujer
de fuego
Juan
Antonio Rivas Manzano
2º Bachillerato
Cuando
el taxi me dejó en el que sería el hostal que alquilé durante
aquellos días sentí una sensación extraña. En aquella ciudad se
respiraba un aire mustio acompañado de un gran silencio del que sólo
se podía escuchar el agua correr que provenía de una rotura en una
boca de riego. El ambiente era lúgubre, no se veía a nadie
transitar por las calles. Los cristales de las ventanas de aquel
lugar tenían un brillo extraño, etéreo, como si ellas mismas
quisieran decir que lo mejor sería no mirar a través de ellas. En
su conjunto, parecía que aquella ciudad estuviera esperando a que
algo malo sucediera.
Fue
entonces cuando iba a dar mi primer paso ante la puerta del hostal
para entrar cuando escuché a una persona tosiendo. Me giré y no vi
a nadie. Estuve un rato observando y me percaté de que en un banco
del parque que se encontraba justamente en frente había alguien
sentado. No dudé en acercarme, era la primera persona que veía en
la ciudad.
Cuando
apenas empezamos a hablar, comenzó a llover fuertemente y le dije
que me siguiera hasta el hostal. Allí recogí mi llave y entramos
empapados a mi habitación. Apenas sin conocerla, parecía una locura
esta situación.
Busqué
el baño para coger algunas toallas para secarnos y fue en ese
momento en el que escuché una melodía de piano. Me quedé
petrificado. ¿De dónde venía esa música? Fui acercándome
siguiendo el sonido y pude averiguarlo. En el salón había un piano,
y allí estaba ella, con la mirada perdida y cabeza gacha. Aún
mojada, escurriéndole las gotas de la lluvia por el pelo y
dejándolas caer sobre parte de la alfombra y las teclas que seguía
tocando de forma armoniosa. No se había molestado en encender la
luz. Lo único que iluminaba la habitación eran los pequeños rayos
de sol que dejaban entrar las entrecerradas rendijas de la ventana.
Tras
hablar con ella me contó su historia. Aprendió a tocar el piano en
su niñez, pero tuvo que dejarlo por motivos familiares y aún
recordaba un par de canciones. Vivió durante su vida en un barrio de
Asturias con sus padres, de los cuales, su padre falleció apenas
siendo ella una niña, quedando ella como hija única. En aquel
momento no tenía relación con nadie de su familia, su madre la echó
de casa tras haberle intentado ocultar que estaba embarazada a sus
diecisiete años, y aunque luego abortó, no ha vuelto a saber nada
más de ella. Vivió su adolescencia en casa de sus abuelos, los
cuales la mantuvieron y pagaron sus estudios. Ella estudió bellas
artes en la Universidad Complutense de Madrid, pero si había algo
que adoraba era la lectura y escribir.
Tenía
pensado publicar un libro. No aspiraba a la fama, y de hecho, me
contó que no le llamaba la atención aquello de ser una cara
conocida. Le parecía más interesante publicar con un sobrenombre,
de forma misteriosa.
Y
la verdad es que sí que era misteriosa. Quizá por eso a la mañana
siguiente desapareció sin despedirse, dejándome junto a la mesa del
piano una servilleta con un mensaje que decía: “Gracias por
dejarme pasar la noche, no podría haber llegado a casa con la
tormenta. Me gustaría pedirte un favor. Da este nombre en correos y
te entregarán un paquete. Espero que comprendas mis intenciones.”
Cuando
recogí el paquete descubrí que se trataba de la obra que quería
publicar y unas notas. Al parecer, era cierto aquello de que quería
hacerlo de manera anónima. Además, quería que lo mandara yo mismo
a la editorial para conservar su anonimato. Cosa que por su puesto
hice por ella, tras leer de qué
se trataba de una novela que hablaba de su vida. Recopilaba todo lo
que me había contado antes y más. En las notas, además de las
indicaciones, se encontraba la justificación al por qué la quería
publicar de manera anónima:
“Este
libro es mi vida tal y como ha sido hasta ahora. Contiene por su
puesto buenas experiencias y momentos inolvidables, pero sobre todo,
errores de los que me arrepentiré toda mi vida. No me gustaría que
le ocurriera a muchas personas jóvenes lo que yo tuve que vivir. Y
si les llega a ocurrir, que sean conscientes de que aunque sea
difícil encontrarla, los caminos tienen más de una salida.”
Por
mi parte, vi necesario añadir al libro una dedicatoria personal
hacia ella:
Mujer
de fuego,
Estés
donde estés
Gracias
por enseñarme
Que
de las extintas cenizas
Siempre
podrá surgir una chispa.
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